¡Hey! ¿Cómo va eso?
Pues aquí estoy una vez más, esta vez, para hablaros del
“Pacto de Santo Timoteo”, sí, leéis bien. Cómo ya anticipó ayer mi compañero y
amigo Diego Sánchez en su artículo, vamos a hacer un pacto juntos, bueno,
concretamente, se ha firmado hoy. Tal pacto se firmó a primera hora de hoy, día
22 de Mayo de 2013. El pacto lo redactó la juez de pactos Cristina García, en
compañía de los 2 participantes, en este caso, Diego y yo, y además, tal pacto
fue firmado por 2 testigos, en este caso, María García, y uno de mis compañeros
de blog, Juan Manuel Bucarat.
Una vez redactado, se pasó a su lectura en voz alta, para
ver que no había ningún fallo. En el pacto figuraba básicamente en qué
consistía dicho pacto y los días de ejecución, una vez aceptado, lo firmamos
Diego y yo.
El Pacto de Santo Timoteo surgió porque el pasado Domingo,
19 de Mayo, fue mi cumpleaños, cumplí 18 años, y yo le pedí a Diego que me
regalara un patito o un pollito, porque me hacía ilusión, aunque era en plan
broma. Él no me regaló nada, pero dio la casualidad, que ese día, unos amigos
me regalaron por sorpresa una pareja de hámsteres, no macho y hembra, sino
macho y macho, pero una pareja son. Cuando se lo conté a Diego, se encaprichó,
y él también quería una pareja de hámsteres. Empezamos con el cachondeo y
resultó la idea de que si yo le regalaba 2 hámsteres a él, él me regalaría a mí
un patito y un pollito, y esa idea me gustó. Los dos nos ilusionamos con la
idea, y empezamos a poner precios en una hojilla, para igualar las dos partes,
pero claro, los hámsteres necesitan un sitio donde vivir, por lo que por mi
parte, dije que aparte de los animalitos, también le regalaría una jaula, lo
suficientemente grande como para que puedan vivir los dos bien, y con todos sus
complementos. Como dato, añado que también le tengo que dar una bolsita de
comida casera, hecha por mí, pero esto es debido a que perdí una apuesta con él
sobre un asuntillo de Lengua. Al ver que mi lado subía considerablemente, nos
dispusimos a arreglar el suyo, de tal forma, que en vez de un solo patito,
sería una parejita de patitos, un macho y una hembra, y además, un pollito
(aunque puede prolongarse a dos pollitos, según los precios), y esos pollitos
deben ser de gallinas ponedoras, para que en un futuro pongan huevos. Pero aun
así, mi lado era mucho más caro, por lo que él también me compraría un bebedero
de gallinas y un comedero de gallinas, para intentar aminorar la gran
diferencia de precio, y dependiendo de en cuanto se sitúe el precio, deberá
buscar alguna sorpresilla más o no, ya se verá más adelante.
Por último, decir que las transferencias tendrán lugar en
fechas distintas, él me dará a mí los “patollitos” (nombre inventado en dicho
pacto, refiriéndose a la mezcla entre patito y pollito) a mediados del mes de
julio, o en esa fecha aproximadamente, por contrario, yo le daré a él los
hámsteres a mediados de agosto, cuando es su cumpleaños.
Es indispensable que nuestros padres no sepan nada de dicho
pacto, ya que se llevará a cabo a escondidas, porque si lo supieran,
seguramente se negarían, esperemos que salga bien.
Saludos.
Podéis seguirme en Twitter: @enriquetrobal
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